jueves, 23 de octubre de 2014

La Biblia: ¿Por qué un libro troglodita prevalece por sobre la ciencia y el sentido común?

                                                              
     El hombre le teme a la muerte. Le teme a dejar de existir. Y mientras este temor continúe -personalmente creo que nunca acabará- seguiremos creyendo en todo tipo de historias fabulosas.
     
     El Tarot, el mundo de los espíritus, los videntes, Buda, Alá, Jesús. Todas estas historias llenas de milagros sobrenaturales corresponden al mismo fenómeno: no tenemos ni la más mínima idea de por qué estamos vivos y tampoco sabemos qué sucederá cuando dejemos de ser. Ante este desasosiego absolutamente depresivo nosotros -la mayoría- optamos por creer en alguna historia que nos brinde algo de esperanza. 
    
     Este cuento, sea cual sea, nos saca del abismo de la incertidumbre. Nos brinda un propósito en la vida. Nos da placer. Y al darnos ese placer, esa alegría se impone como una evidencia de que nuestra historia es verdadera. ¡Estamos intercambiando alegría por verdad! Un ejemplo ridículo es el Viejo Pascuero. Le brinda mucha alegría a los niños. ¿Esa alegría es evidencia de que existe tal personaje? ¿Entonces por qué la alegría de la religión la tomamos como evidencia? ¿Por qué mi alegría de creer en Jesús es mayor evidencia que la alegría de otra persona que cree en Mahoma? ¿Por qué estas alegrías son mayor evidencia que la alegría que siente un niño al creer en el conejo de Pascua?
     
     Pero en fin, cada persona creerá lo que quiera creer y está en su derecho. No obstante, el problema radica en que ciertas personas pondrán sus creencias por sobre la razón y el buen juicio. Por sobre, incluso, la evidencia científica. Aquello se llama fundamentalismo, y no es para nada algo inofensivo.
    
     La Biblia puede ser interpretada de muchas maneras. Sin duda tiene pasajes que demuestran la sabiduría de tiempos remotos. Sin duda también tiene otros pasajes que demuestran la torpeza y la estupidez de aquellos tiempos. La gracia es que nuestra razón nos permite rescatar la sabiduría y descartar las torpezas. Separar la paja del trigo. Sacar lo bueno de lo malo. Gracias a esta gran capacidad de razón, podemos elegir concientemente tratar al prójimo como nos gustaría que nos traten. Pero también tenemos la capacidad de descartar los sacrificios humanos (Abraham e Isaac).

     El problema con el fundamentalismo es que elige el placer anteriormente descrito por sobre la razón. Y, como consecuencia de aquello, el fundamentalista no descarta los pasajes execrables. Sino más bien los justifica hasta quedar intelectualmente en ridículo. Pero eso a él no le importa, pues su fantasía es tal que no puede percatarse de eso.

    Por esta razón es que la Biblia se ha usado en los tiempos modernos para justificar la esclavitud y el racismo. Se sigue utilizando para discriminar a homosexuales y se usó en su momento en contra de la ley de divorcio. Por otro lado, se usa también en contra de la eutanasia.

    ¿Por qué un libro escrito por personas que claramente carecían de conocimientos científicos se utiliza como argumento en situaciones sociológicas y científicas actuales? ¿Por qué la fantasía de ciertos grupos y sus creencias deben de influir en estas situaciones actuales? Aquello se escapa de toda lógica. Es ridículo que una creencia se pueda anteponer a la evidencia. Pero más ridículo aún es que dicha creencia se proponga como norma hacia personas que ni siquiera la comparten. 

     La gente tiene miedo de morir. Sin embargo, a veces el problema es que la gente tiene miedo de pensar. Los libros se tienen que adecuar a los descubrimientos sociales y científicos. Los libros se adecuan a la realidad. El fundamentalismo adecua la realidad al Libro. Y aquello, como hombres y mujeres responsables en una sociedad que progresa no lo podemos permitir.

     




miércoles, 1 de octubre de 2014

El superhombre 2014: Superioridad estética y exitista

    Hace años que algo calamitoso y sí, muy ridículo, viene moldando la sociedad actual. La idea del superhombre de Nietzsche se queda corta al lado del superhombre 2014. Un superhombre o mujer sin cicatrices, con un cuerpo absolutamente trabajado, sin tiempo para el ocio. Sin humor, porque claro, mientras más serio, más inteligencia demuestra. Un superhombre estresado hasta las venas. Por una carrera darwinista para conseguir el pan en una sociedad que te aprecia por tus valores banales, tales como la forma del cuerpo, tu rendimiento en algún ámbito, tus lujos, tu derroche, etc.
 
    ¿En qué momento perdimos el rumbo? ¿En qué momento nuestras exigencias nos apartaron del verdadero sentido de la vida: ayudar al de al lado?
    Este superhombre-mujer recurre a la cirugía estética para corregir imperfecciones que no son tales. Pues seguir los cánones de una sociedad enferma es síntoma de enfermedad.
    El superhumano 2014 no saluda al extraño, pues no tiene tiempo para las tonteras de la vida. Tonteras que finalmente constituyen la vida, pues ésta se debería componer sanamente de momentos
sin trascendencia. Momentos gratos.
 
    Los momentos para reír son cronometrados. Los viajes, si los hay, son rigurosamente calendarizados. Rendir es lo importante. Y eso causa, entre otras cosas, que seamos el país que más consume antidepresivos en Latinoamérica. Es decir, nos matamos estudiando, nos sacrificamos y ¿para qué? Para ganar dinero y gastarlo en remedios.
    Este super-bobo utiliza químicos para no oler a humano. ¡Pues que horripilancia el hecho de ser animal! También se viste de traje, pues la tela bien cocida absolutamente representa el interior del cerebro. Nos realizamos Tests de inteligencia cuando la ciencia ni siquiera sabe muy bien qué es la inteligencia. Hay algunas definiciones que no alcanzan ni a rozar el concepto de inteligencia. Y las usamos para clasificar. Para enumerar. Pues el robot número 432 es más deficiente que el robot 234.
 
    Para profundizar más en el concepto del cuerpo, estamos confundiendo drásticamente el concepto de salud con el concepto estético. Le damos una importancia desmesurada al "qué dirán". Y la solución es darse cuenta de que somos simples monitos criticando a otros monitos. El chimpancé alfa y sus "calugas" no pueden dominar la sociedad actual, pues, aunque nadie lo crea, ¡ya evolucionamos!
    Hay que cambiar este sin sentido. Nuestra pirámide de valores está fatalmente invertida. Por ejemplo, resulta que todos somos descendientes de europeos, con parientes Condes y Duques. He hablado con varias personas que realmente creen en esa estupidez. Que alguien me diga una razón no racista de por qué el europeo es superior al indígena autóctono. No las hay, al menos razones culturales y científicas. Pero nadie de la clase alta se puede ni imaginar la tragedia de que fuese posible su ascendencia "impura".
   Para terminar, quisiera resumir todo lo anterior en la siguiente idea. La enfermedad social del siglo 21 es buscar razones para sentirse superior al de al lado. La persona feliz, la persona lograda, no necesita compararse con el resto. No necesita apellidos rimbombantes. No necesita un cuerpo delineado a cincel. La persona feliz ya no existe. Finalmente, el superhombre 2014 nos terminó por convencer a todos.